Mi flor está allí, sonriendo en alguna estrella.
Crees que lo sabes todo, que lo puedes todo, que lo controlas todo... y entonces llega la niebla y te hace sentir muy frágil.
Abrazarte tan fuerte hasta no saber de quién es la felicidad.
Tus lunares son los puntos suspensivos de una historia que empecé a besos.
Me niego a lo rápido, a renunciar al deleite de la observación y de la escucha, a lo descorazonado, al "pan para hoy y hambre para mañana".
Incluso si tú llamaras, 2 años después a las 3 de la mañana, yo respondería.